Las reuniones y los gestos políticos pueden durar unos pocos minutos. Sus lecturas suelen durar bastante más. Las imágenes que dejaron Osvaldo Jaldo, Juan Manzur y Mariano Campero esta semana funcionan como algunas de las piezas del rompecabezas dirigencial con la mirada puesta en 2027. No casualmente estuvieron en boca de buena parte de la política tucumana durante estos últimos días.
Detrás de cada una aparece una disputa por el poder futuro: hablan de posicionamientos, expectativas, estrategias y de las batallas que ya comenzaron a librarse. También revelan la importancia que conserva la vidriera nacional para quienes buscan construir o sostener poder en la provincia.
El gobernador dialoguista
El mandatario tuvo lugares preponderantes en dos retratos. En ambas ocasiones la médula son las negociaciones por los recursos nacionales.
El primero fue en el CFI e incluyó a sus pares del Norte Grande y al ministro del Interior nacional, Diego Santilli. El segundo fue una reunión más acotada: Jaldo, Santilli y Eduardo “Lule” Menem.
De acuerdo con los comunicados oficiales, el gobernador pidió por el precio del gas para las industrias; por tarifas de electricidad reducidas para zonas de mucho calor en el verano y la reparación de las rutas nacionales. Según sus cercanos, también viajó para asegurar que las obras públicas, como las del acueducto de Vipos o el Aeropuerto, no se paralicen.
La respuesta de la Nación fue requerir votos en el Congreso para la reforma electoral, más precisamente, para la eliminación de las PASO.
El tranqueño ya manifestó que no está de acuerdo con los cambios y los parlamentarios que le responden no los avalarían en caso de que lleguen a los recintos.
Jaldo sostiene un equilibrio en sus relaciones necesarias con la Rosada, porque la gestión, los recursos y la gobernabilidad son la prioridad.
Mientras, acomoda el frente interno en el PJ tucumano sellando el vínculo con su compañero de fórmula, el vicegobernador Miguel Acevedo, y la intendenta capitalina, Rossana Chahla.
Desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada, el gobernador construyó un diálogo que le permitió desempeñarse como uno de los aliados más relevantes del oficialismo en el Norte. Sin embargo, a medida que La Libertad Avanza consolida su estructura en Tucumán, las tensiones comienzan a aflorar. El espacio que conduce Lisandro Catalán cuestiona aspectos centrales del modelo político provincial y eso molesta en el Ejecutivo.
En ese contexto, las imágenes exponen una de las principales incógnitas de cara a 2027: hasta dónde podrá llegar la convivencia entre dos fuerzas que hoy se necesitan, pero que al mismo tiempo competirán por los mismos objetivos.
La respuesta estará a medida que se acerque el núcleo de la campaña, porque el gobernador deberá marcar diferencias para contener a su propio espacio.
¿Para qué se mueve Manzur?
Es de los senadores que menos habla en el recinto y procura mantener un perfil bajo. La dirigencia que lo frecuenta remarca que esto contrasta con la actividad que lleva adelante. Sostienen, sorprendidos, que Manzur atraviesa uno de sus momentos de mayor ritmo político de estos últimos años. Esta semana trascendió un video en las redes sociales sobre una visita institucional al Colegio de Psicólogos que hizo junto al diputado Pablo Yedlin, uno de los máximos referentes de la línea antimileísta del PJ local, y a su asesor y ex ministro Juan Pablo Lichtmajer. Fue a propósito de la reforma de la Ley de Salud Mental.
El presidente del PJ recorre localidades del interior y barrios de la Capital, participa de encuentros con dirigentes y acepta prácticamente todas las invitaciones que recibe. Eso sí, pide que no queden registros ¿Por qué? Argumentan que quiere evitar tensiones innecesarias con la Casa de Gobierno. "No quiere molestar al gobernador", resumen cerca suyo.
El ex gobernador combina esta agenda con una nacional, que incluye conversaciones con referentes de distintas vertientes. En sus alrededores destacan sus contactos con Axel Kicillof, Natalia de la Sota o Miguel Ángel Pichetto, entre otros que lo consultan regularmente.
La incógnita es para qué se mueve. Nadie se anima a responder con seguridad porque no lo ha manifestado socialmente. Un hecho obvio es que su banca en el Senado vence el próximo año. Comentan que, al igual que el resto de los parlamentarios nacionales, sabe que fuera de una construcción las posibilidades de una eventual renovación son escasas.
El otro frente sería más ambicioso: integrar una fórmula nacional. Este es uno de los asuntos pendientes de Manzur desde las elecciones pasadas, cuando quedó con aquel video grabado del anuncio que no se concretó (la integración de una dupla con Eduardo “Wado” De Pedro).
Entre sus pocos allegados cuentan que las conversaciones con Kicillof son asiduas. De hecho, lo habría invitado a los valles junto a su familia para avanzar con las charlas en persona, en un entorno más distendido.
La relación con Jaldo, en tanto, permanecería distante desde el año pasado. Hay versiones sobre posibles contactos. Ninguno reconoce la veracidad de estos dichos ante sus entornos.
Cerca de Manzur advierten que eligió no cuestionar públicamente al gobernador y consideran que esa actitud es una señal política. Al tiempo, sostienen que la unidad del peronismo requiere una discusión más profunda sobre la participación de todos los sectores en la estructura de poder.
Por ahora, el ex mandatario parece decidido a recorrer el territorio, cultivar vínculos nacionales y mantener abiertas las puertas del diálogo sin ser él quien dé el primer paso.
Bullrich-Campero
La tercera foto muestra a dos personajes que tienen en común el haber traspasado límites dentro del espacio que integran en el ámbito nacional. Campero publicó la imagen con Patricia Bullrich la misma semana en la que la que ella está en el ojo de la tormenta por haberse desmarcado del mileísmo en la polémica por el retiro del pliego de una candidata a jueza emparentada con un periodista que investigó causas vinculadas al mandatario nacional y la gestión. No es la primera vez. Ya había marcado diferencias en relación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La actitud de la senadora no cayó nada bien en sectores internos, aunque el Presidente le restó importancia al no aceptar el ofrecimiento de renuncia a la titularidad del bloque en la Cámara Alta.
Campero, por su parte, es uno de los elementos más irritantes para los libertarios tucumanos. El yerbabuenense de origen radical llegó precisamente a LLA de la mano de Bullrich, pero no tiene vínculos con el partido en Tucumán. De hecho, tanto Catalán como sus referentes cada vez que pueden subrayan que no forma parte de la línea en la provincia y que tampoco está en ningún plan que se incorpore.
Bullrich, en cambio, mantiene buenas relaciones con Catalán (fue ministro del Interior y vicejefe de Gabinete) y respalda el armado local que lleva adelante.
La confrontación en este distrito es directa desde hace meses y las facciones se perfilan para competir, sobre todo, por el municipio de Yerba Buena.
Al margen, tanto el diputado como la senadora sostienen que seguirán apoyando al Presidente y que no saldrán de las márgenes de la estructura.
Detrás de cada una de las fotos de la semana hay una estrategia distinta. Jaldo busca preservar la gobernabilidad sin romper los puentes que trazó con la Nación. Manzur intenta reconstruir su volumen político mientras mantiene abiertas sus opciones. Campero procura permanecer en un lugar dentro del universo libertario nacional. Son movimientos diferentes que dan cuenta de que la carrera hacia 2027 ya comenzó.